En la mano de un hijo de Dios el ayuno y la oración es una poderosa herramienta para permitirle a Dios obrar en nuestra vida y abrir lo imposible a través de la fe, la gracia, el amor y la misericordia de Dios que se revela hacia nosotros.
Cuando hablamos de una Cadena de Ayuno y Oración estamos hablando de que cada hermano escoja, uno, o más días de la semana dedicándolos en una manera especial en buscar la presencia de Dios en ayuno y oración.
PERO, ¿QUE SIGNIFICA AYUNAR? El tiempo de ayuno, es un tiempo de renuncias.
Ayunar no pasa solamente por el hecho de no comer, sino también por apartar un tiempo especial para estar a solas en la presencia de Señor, orar, leer y meditar en su palabra.
El ayuno bíblico representa una abstención voluntaria de ingerir alimentos por un período de tiempo determinado con la finalidad de buscar el rostro y la dirección de Dios en profunda comunión con Él.
En ocasiones ese tiempo especial es empleado también en vigilias (que es no dormir) aprovechando ese tiempo para buscar a Dios.
En conclusión, es un tiempo donde renunciamos a ciertos hábitos normales, cotidianos para dedicar ese tiempo en forma especial a Dios. Es por ello que personas que por temas de enfermedad, trabajo, etc. que les impide realizar una abstención de alimentos, o que aún esa abstención puede perjudicarlos físicamente, renuncian o dedican el tiempo que normalmente emplean en ver televisión, paseos, distracciones, etc. para empleo en la comunión y búsqueda de Dios. En todos los casos se requiere un nivel de renuncia, compromiso y sacrificio, con el fin de edificar nuestro espíritu.
El ayuno es un tiempo donde nos humillamos ante Dios.
La base del ayuno y la oración es el arrepentimiento. Nuestras oraciones muchas veces se ven obstaculizadas por pecados sin confesar. Por esta causa debemos arrepentirnos de nuestros pecados, confesarlos, recibir el perdón de Dios, abandonarlos y ponernos voluntariamente bajo el Señorío de Cristo, así nuestras oraciones serán poderosas y serán contestadas.
Recuerda que es importante que puedas ayunar y orar con un corazón limpio (Proverbios 4. 23 “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida”). Cuando estamos en orden con Dios y los hombres, y consagrados al Señorío de Cristo, el enemigo será vencido y saldrá huyendo (Santiago 4.7 “Someteos, pues, a Dios, resistid al diablo y huirá de vosotros”).
El ayuno es una poderosa herramienta que Dios nos ha dado para destruir las fortalezas del mal.
Jesús mismo enseñó a sus discípulos la importancia del ayuno frente a ciertas oposiciones del enemigo (Ver S. Mateo 17.21).
Al ayunar “No” significa que vamos a cambiar a Dios, sino que Dios nos cambiará a nosotros.
Al buscar de su presencia comenzamos a ver las cosas como Dios las ve, él nos muestra su voluntad y camino. El Espíritu Santo obrará en nuestro corazón trayendo un nuevo tiempo a nuestra vida.
El ayuno hará que el camino hasta la presencia de Dios sea más claro, libre y abierto.
Al estar en la presencia de Dios y dedicar un tiempo especial en oración dejamos a un lado todo aquello que puede representar un impedimento, un obstáculo, una distracción para no buscar a Dios. Por ejemplo: juegos, televisión, computadora, etc.
Nuestro corazón y nuestra mente se disponen a buscar a Dios y meditar en su palabra, la Biblia.
Jesús nos dejó el ejemplo: Fue llevado por el Espíritu Santo al desierto y allí ayunó. La Biblia nos dice que Jesús volvió en victoria y poder (Lucas 4.1-14).
El ayuno es un arma de guerra espiritual.
Durante el ayuno el Espíritu Santo nos guía en qué dirección debemos ir, nos muestra las artimañas que el enemigo ha usado para oprimir al creyente y las estrategias a seguir para romperlas (Hechos 13:1-3).
El ayuno y oración corporativos son instrumentos de unidad, crecimiento y multiplicación. “Cuando pasamos de orar a solas a la manera corporativa, nos movemos al campo en el que los resultados se calculan de manera explosiva. Nos movemos del dominio de la suma al de la multiplicación: por cada persona añadida, se multiplica el poder de la oración” (Rev. Meter Wagner).
Esto sucede exactamente igual con el ayuno corporativo, donde podremos ver la magnitud real del efecto más multiplicador.
Eclesiastés 4.12 “Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán, y cordón de tres dobleces no se rompe pronto”).
Cuando ayunamos Dios obra maravillas, cosas sobrenaturales veremos “en el poder del Espíritu Santo”.
Un ejemplo de ello es lo sucedido con el rey Josafat (2 Crónicas 20.1-30). Enemigos le rodearon para destruirle, su situación era totalmente desventajosa, pero Dios respondió. Proclamó ayuno y oración en todo el pueblo (2 Crónicas 20:3-4) y volvió de derrotar a sus enemigos gozoso y victorioso porque el Señor les dio la victoria.
Jesús daba por sentado que el ayuno sería una práctica en la vida de los cristianos.
Es un tiempo muy especial dedicado a estar en la presencia de Dios. Es por ello que leemos en Mateo 6:16-18 “Cuando ayunéis,…” y en Lucas 5:33-35 “…en aquellos días ayunarán”. Veamos también (Hechos 13:2-3, 2Corintios 6.5).
¿QUÉ IMPLICA EL AYUNO?
En Joel 2:12-21 encontramos que el verdadero ayuno trae:
Arrepentimiento.
Conversión sincera, quebrantamiento.
Deseo de santidad en todo el pueblo de Dios.
Perdón.
Restauración y restitución, lo que significa un nuevo tiempo de gozo, abundancias del Espíritu Santo, bendición en todo lo que emprendemos, fortaleza espiritual.
Liberación.
Cambio de actitud.
Dirección.
Fortaleza.
Derramamiento del Espíritu Santo.
Un tiempo donde Dios hará grandes cosas.
Debemos ser cuidadosos al ayunar en nuestra relación con la familia y demás personas que nos rodean. Ellos no deben ser “victimas” de nuestro ayuno en el sentido que los obliguemos a sumarse. No sea de tropiezo para ninguno. Trate de cumplir con sus obligaciones y responsabilidades normalmente, salvo que pueda apartarse y tener un tiempo especial de meditación y oración con el Señor. Si debe cocinar para su familia, hágalo normalmente, ejerciendo dominio propio y absteniéndose solamente usted del alimento por el tiempo determinado de ayuno. Aún cuando ayunamos debemos ser de testimonio para los demás.
CONSEJOS PRÁCTICOS PARA AYUNAR
Es bueno poder tener un lugar para estar solo y sin distracciones donde orar y buscar a Dios en la medida de lo posible. Evite distracciones, como por ejemplo: Televisión, etc. para que su aprovechamiento sea completo.
Si ayunamos sin orar, significa que sólo estamos haciendo una dieta y no tendremos ningún beneficio espiritual.
Cuando ayunamos dejamos la rutina cotidiana, la manera en que habitualmente nos comunicamos con Dios, para hacerlo en una más intensa. Por ejemplo: el tiempo que dedicábamos a mirar televisión ahora lo abocamos a la oración y leer su palabra.
Empiece con un corazón dispuesto (Hebreos 11.6).
Al leer la Palabra de Dios tenga a mano un anotador, algo dónde usted pueda tomar nota de lo que el Señor le estará hablando. Luego ore y pídale obedecer en todo.
Medite en los atributos de Dios, su amor, su soberanía, poder, gracia, sabiduría, compasión, etc.
No subestime la oposición espiritual. Satanás a veces intensifica la batalla natural entre el cuerpo y el espíritu (Gálatas 5:16-17).
Tome tiempo para alabar y adorar a Dios. En ocasiones el intercalar en su tiempo de oración momentos de alabanza a través del cántico, de escuchar alguna música cristiana, etc. Le ayudará a entrar en la presencia de Dios.
Tenga un corazón agradecido y rendido. Recuerde que sobre todas las cosas lo que Dios mira es nuestro corazón y es allí donde Dios quiere obrar y tratar con nosotros.
Evite distracciones y trate de apartar un tiempo específico para el Señor en oración y lectura de su palabra.
¿CÓMO REACCIONA NUESTRO CUERPO AL AYUNAR?
Para aquellos que quieran ayunar más de un día, usted se dará cuenta que en los primeros días quizás sienta cierta debilidad, en algunos casos dolor de cabeza, tristeza, síntomas tales como ansiedad, impaciencia, etc. Sea prudente, mantenga una buena actitud, no pierda la comunión con Dios, esté en paz.
Es aconsejable dejar de tomar café un día antes para evitar malestares, como también es bueno comer comidas livianas, frutas y verduras para prepararnos para los días que seguirán de ayuno.
Es necesario tomar mucho líquido, preferentemente agua mineral. Esto es vital para evitar trastornos en los riñones y en el aparato digestivo. NO SE OLVIDE DE ESTE IMPORTANTE ASPECTO.
También puede mezclar los jugos ácidos, como cítricos y el tomate, con agua para beneficio de su estómago. Es necesario comprender que no todos pueden, ni deben ayunar durante muchos días cuando su nivel de exigencia en el trabajo, estudio, etc. es alto y requiere de su plena atención y esfuerzo. Los ayunos prolongados, de muchos días, requieren normalmente que la persona pueda apartarse un tiempo en descanso y recogimiento para buscar la presencia de Dios sin interferir, arriesgar u ocasionar un problema físico, familiar o laboral.
¿QUIÉNES NO ES ACONSEJABLE QUE AYUNEN?
En este caso cuando hablamos de “ayuno” estamos hablando de no ingerir alimento alguno (salvo agua) por un día completo o más.
No deben ayunar las personas que se hallan medicadas, las embarazadas, los diabéticos.
No deben ayunar las personas con cáncer en estados avanzados. No deben ayunar los que tienen heridas sangrantes.
No deben ayunar los que tengan enfermedades cardíacas en etapas avanzadas, especialmente si tiene predisposición a la trombosis.
No deben ayunar los que tienen enfermedades o estados donde el organismo esté hiperfuncionante (trabajo excesivo), o personas que sufran de hipertiroidismo. No es aconsejable que ayunen los niños en etapa de crecimiento.
No deben ayunar las personas con enfermedades hepáticas (cáncer del hígado o páncreas o si el está muy dañado).
No deben ayunar las personas con problemas renales (ejemplo: riñón inactivo acompañado de obesidad). No deben ayunar las personas con infarto de miocardio reciente.
No deben dejar sus tratamientos y en muchos casos NO es aconsejable que no coman, pues esto podría traerles graves y serios trastornos físicos. Éste no es el objetivo del ayuno.
En estos casos, aunque la persona se alimenta, su deseo e intención de ayuno estará expresado en el hecho que dedicará el tiempo que normalmente dedica a la televisión, distracciones, etc., a la oración, lectura y meditación de la Palabra.
¿QUÉ CLASES DE AYUNOS EXISTEN? - ¿CUÁL ES EL MÁS ACONSEJABLE SEGÚN SEA EL CASO?
Para tener una comprensión más sencilla los clasificaremos en un principio en tres variedades de acuerdo a la Palabra de Dios:
1º Ayuno Total
Es el que se realiza sin ingerir alimentos sólidos o líquidos de ninguna clase. ¡Cuidado! Esta variedad de ayuno era utilizado bíblicamente cuando se presentaban situaciones de mucho riesgo para la vida de una persona o nación (Ester 4.16), para buscar una respuesta imperiosa, de urgencia, ante una situación de extrema opresión, peligro o necesidad. Para el apóstol Pablo su encuentro con Jesús fue tan fuerte que en Hechos 9.9 dice “…donde estuvo tres días sin ver, y no comió, ni bebió.” Generalmente este tipo de ayuno está expresamente aclarado en la Biblia cuando se practicaba diciendo y dando a entender” …sin comer ni beber…”
Este tipo de ayuno en caso de extrema e imperiosa necesidad y bajo guía y dirección del Espíritu Santo, es de corta duración dado que de lo contrario haría peligrar la vida e integridad física del que lo practica lo cual no es la voluntad de Dios. Se debe ser muy cuidadoso en la práctica de este tipo de ayuno. Desde el punto de vista médico no se recomienda este tipo de ayuno por períodos de más de tres días (en ningún caso) dado que se puede ocasionar una deficiencia renal producida por la ausencia de líquidos.
2º Ayuno Absoluto
Es el que se realiza sin ingerir alimentos sólidos o líquidos (jugos, licuados, etc.), pero sí ingiriendo agua en forma abundante, lo cual es lo único que ingresa en el organismo durante el período de tiempo que dure el mismo.
Este fue el tipo de ayuno que se menciona que Jesús realizó (S. Mateo 4: 1-11). Normalmente solo se menciona en la Biblia en estos casos que “no comió”, o “tuvo hambre”. No se menciona allí que tuvo sed o que no bebió, pues la práctica de este ayuno que se realizaba por períodos más prolongados, necesita la ingestión de agua en forma abundante. En Hechos 27:33 Pablo exhorta a comer a aquellos que va hacía 14 días que no comían nada, pero no se menciona beber dado que se daba por entendido que ingerían líquido.
Si bien en estos casos el cuerpo resiste períodos más prolongados de ayuno, se debe ser prudente ingiriendo agua en forma abundante y no excedente en períodos extremadamente prolongados (la Biblia menciona como máximo 40 días de ayuno de este tipo), dado que el cuerpo se debilita y puede afectar a la persona que lo practica en forma inadecuada y prolongada. A su vez es aconsejable que el que practica un ayuno prolongado de este tipo, pueda retraerse o apartarse del ritmo normal de vida dado que de lo contrario le afectaría en su rendimiento en el estudio, trabajo, etc. corriendo riesgos y situaciones que deberían de evitarse. Si usted ayuna pocos días de esta manera su cuerpo lo tolerará siempre y cuando no sea una de las personas que sufren algún síntoma o impedimento que se menciona en la parte que abordamos “quienes no deben ayunar”.
Si decide ayunar por un período más prolongado hágalo bajo guía y dirección precisa, prepárese y prevea situaciones con tiempo anticipado para evitar toda clase de inconvenientes.
3º Ayuno Parcial
Es el que se realiza eliminando cierto tipo de alimentos y bebidas de la dieta que usualmente ingerimos. Es una restricción controlada, más que una abstención total. En Daniel 10:3 se hace referencia de que se abstuvo de ingerir pan, carne y vino por un período de 21 días para orar intensamente por el pueblo de Israel durante su cautiverio. También se encuentra lo que algunos han llamado “el ayuno de Daniel” en forma más específica, el cual consiste en ingerir solamente vegetales y agua como única fuente de alimentación durante los días de ayuno (Daniel 1.12).
También podemos hablar de ayuno parcial cuando suprimimos una de dos de las comidas regulares del día. Por ejemplo el desayuno y el almuerzo, y solamente tomamos la cena. Es importante aclarar que en este caso no significa que la cantidad de alimentos que se ingiere en esa comida no se incrementa concentrándola en una sola.
La comida que se ingiere debe ser normal, suprimiendo por un tiempo las demás por el período de ayuno que se está realizando.
Otra variedad de ayuno parcial es la de ingerir solamente jugos de frutas o vegetales durante los días que dure el ayuno, o también sustituirlos por las porciones de esos mismos vegetales y frutas (“ayuno de Daniel”).
Este ayuno puede practicarse por períodos más prolongados, aunque con prudencia. Es importante que ya sea en la comida que se ingiere debe ser normal, suprimiendo por un tiempo las demás por el período de ayuno que se está realizando.
Otra variedad de ayuno parcial es la de ingerir solamente jugos de frutas o vegetales durante los días que dure el ayuno, o también sustituirlos por las porciones de esos mismos vegetales y frutas (“ayuno de Daniel).
Este ayuno puede practicarse por períodos más prolongados, aunque con pronuncia. Es importante que ya sea en la comida que se ingiere haya suficiente variedad de minerales, proteínas y vitaminas, etc. que aún siendo de origen vegetal suplan en parte la necesidad para mantener un sano metabolismo del cuerpo.
Las personas que trabajan, estudian o tienen actividades físicas que demandan una ingesta de alimentos mínima para mantener su salud y rendimiento, pueden encontrar en este tipo de ayuno una alternativa de bendición dedicando el tiempo suficiente en la presencia de Dios en oración, meditación, lectura de la Palabra.
¿CÓMO CORTAMOS EL AYUNO?
Muchas personas desconocen los cambios metabólicos que se producen en el organismo humano durante un ayuno, y por eso rompen inadecuadamente causando daño a su cuerpo. En manera especial cuando hemos ayunado durante varios días, debemos cortar el ayuno con cuidado. Para romper el ayuno debemos utilizar alimentos apropiados que estimulen nuevamente la producción de enzimas para que sean digeridos una vez introducidos en el aparato digestivo. Esto se debe realizar en forma seriada y progresiva.
La cantidad de estos alimentos también deben ser menores a la usual ya que el estómago no podrá manejar cantidades grandes de los mismos por falta de enzimas digestivas.
El mejor alimento para romper el ayuno son las frutas dulces, las cuales deben ser ingeridas en pequeñas porciones y ser masticadas lentamente para estimular la producción de saliva y enzimas digestivas. La frecuencia con la que debe ingerirse las frutas puede ser de cada hora.
La duración del período de readaptación es exactamente la mitad del tiempo que duró el ayuno. Esto indica que si usted ayuna por tres días consecutivos necesitaría día y medio para readaptarse. Esto se cumple cuando estamos realizando ayunos de tipo absoluto (solo con ingesta de agua). Cuando hacemos ayunos de tipo parcial el período de readaptación es más corto pues se estaba produciendo jugos gástricos.
En ese período de readaptación no debe agregar condimentos para sazonar la comida pues estos pueden producirle síntomas molestos.
Comience a alimentarse nuevamente ingiriendo alimentos livianos. Luego de las frutas, puede incorporar alguna sopa liviana, luego a las horas alguna verdura o un plato de fideos sin salsa. Evite comer inmediatamente alimentos pesados, difíciles de digerir, o comidas fritas. Preste atención a este consejo para su mejor aprovechamiento y para evitar consecuencias que puedan llegar a ser peligrosas para su sistema digestivo. Recuerde tomas mucho líquido durante el ayuno y en los primeros días posteriores en manera especial.
CUANDO AYUNAMOS ORAMOS E INTERCEDEMOS POR PETICIONES ESPECÍFICAS
Como hemos visto en los puntos anteriores el ayuno no es para cambiar la voluntad de Dios, sino para cambiarnos a nosotros. Durante el ayuno oramos e intercedemos por motivos específicos. La Biblia menciona diferentes motivos que llevaron al pueblo a ayunar. Por ejemplo: amenazas de destrucción, enfermedad, rebelión, ruina y aflicción, conquistar a los enemigos, un deseo de mayor comunión con Dios, temores, cortar maldiciones, por prosperidad, necesidades específicas, etc.
Si es importante aclarar que en el ayuno no buscamos imponer nuestra voluntad sobre la del Señor, no orar en contra de su voluntad, sino que el propósito primordial es alinearnos a la voluntad de Dios, discerniendo lo que Dios quiere hacer, proclamando la victoria y derribando todo obstáculo e impedimento que el enemigo quiera interponer para que el plan y la voluntad de Dios se cumpla en su vida.
No es una poción mágica, un rito, una tradición, ni un truco o alguna especie de juego espiritual. Al ayunar lo hacemos en el temor, respeto, amor y comunión con Dios, buscando la guía del Espíritu Santo y permitiendo que Dios nos hable, moldee y toque nuestra vida para ser un testimonio vivo y poderoso del Señor.
La actitud del que el ayuno debe ser correcto, sincero, amable, transparente, gozosa. No debe representar una carga de opresión ni imposición. Lo hacemos de corazón, con un objetivo y anhelo en nuestro corazón que sobre todas las cosas es agradable a Él sin brindar una imagen de falsa religiosidad e hipocresía (S. Mateo 6:16-18).
No es el objetivo del ayuno que Dios quiere, ocasionarle un trastorno físico, espiritual o mental que represente un riesgo para su salud. Si hubiese alguna especie de trastorno de riesgo le recomendamos cortar el ayuno con prudencia y de ser necesario bajo consejo u control de un profesional. A través del ayuno Dios quiere bendecirle!!!!
NO OLVIDE, el ayuno es una poderosa herramienta que Dios ha dado a su pueblo manifestando su poder y gloria.
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